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Sesión guiada · Método Sakura

Automasaje facial paso a paso: una sesión guiada de 8 minutos

El automasaje facial es un masaje que te haces tú misma, con tus manos, para relajar la musculatura de la cara, ayudar a mover los líquidos y despertar la piel. Aquí tienes una sesión guiada de unos 8 minutos que puedes seguir a pantalla completa, con el dibujo de cada maniobra, su dirección y un cronómetro que avanza solo.

Sesión guiada8:00 · 11 maniobras

Se abre a pantalla completa. Desliza para cambiar de paso, toca la cara para pausar.

En pocas palabras

Para hacer un automasaje facial, empieza siempre por el cuello y las clavículas, que es por donde drenan los líquidos del rostro, y sube después a la mandíbula, los pómulos, los ojos y la frente. Hazlo con las manos limpias y templadas, un aceite o sérum que deslice y una presión suave, que nunca duela ni tire de la piel. Es el orden del Método Sakura: drenaje, liberación de tensiones y tonificación.

  • Drenaje3 maniobras
  • Liberación5 maniobras
  • Tonificación2 maniobras
  • Cierre1 maniobra

Antes de empezar

Cómo prepararte para el automasaje

Busca un sitio tranquilo, siéntate con la espalda apoyada y ten el móvil donde lo veas sin bajar la cabeza. Con estas tres cosas listas, el masaje fluye.

Izaskun Eldua apoya las yemas de los dedos en las sienes durante un automasaje facial
01

Tus manos

  • Lávalas y quítate anillos y pulseras.
  • Frótalas unos segundos para templarlas: las manos frías tensan.
  • Trabaja con las yemas y las palmas. Si llevas uñas largas, cuida no apoyarlas.
02

Aceite o sérum

  • Un deslizante evita arrastrar la piel. Basta con unas gotas para la cara y otras pocas para el cuello.
  • Sirve un aceite vegetal que tu piel tolere, un sérum o una crema de masaje.
  • Si estrenas producto, pruébalo antes en una zona pequeña.
03

La presión justa

  • Contorno de ojos: la presión de una pluma.
  • Cuello y pómulos: como si extendieras una crema espesa.
  • Mandíbula: algo más firme, como amasar suave. Nunca dolor.
PlumaOjos y parte delantera del cuello
CremaLaterales del cuello, pómulos y frente
MasaMandíbula y masetero

La sesión, maniobra a maniobra

Cada maniobra, explicada

La rutina dura 8 minutos y sigue el orden del Método Sakura. Si prefieres leerla antes de hacerla, aquí tienes cada paso con su dirección, sus manos y su tiempo.

Drenaje

Abres el camino: clavículas y cuello, siempre hacia abajo.

  1. 01Clavículas · 40 s

    Despierta las clavículas

    Es el punto de partida del drenaje: si esta zona está despejada, el resto de pasadas tiene hacia dónde ir. Coloca índice, corazón y anular en el hueco que queda sobre cada clavícula y haz presiones suaves y rítmicas, como si bombearas, mientras respiras lento por la nariz.

    Manos: Tres dedos de cada mano, planos.

  2. 02Cuello · 50 s

    Barridos laterales del cuello

    Inclina un poco la cabeza hacia el lado contrario para alargar el cuello. Apoya la mano entera, desde los dedos hasta la palma, justo detrás del lóbulo de la oreja y desliza hacia abajo por el lateral del cuello hasta el hueco de la clavícula. Repite en el otro lado.

    Manos: Mano entera, sin apretar.

  3. 03Cuello · 40 s

    Parte delantera del cuello

    Con la barbilla ligeramente elevada, desliza una mano y después la otra desde debajo del mentón hasta el inicio del pecho. La presión es mínima: en la parte delantera del cuello basta con el peso de la mano.

    Manos: Palmas, alternando.

Liberación

Sueltas la tensión de mandíbula, pómulos, ojos y entrecejo.

  1. 04Mandíbula · 45 s

    Círculos en el masetero

    El masetero es el músculo que notas abultarse en el lateral de la mandíbula cuando aprietas los dientes. Localízalo, separa los dientes y dibuja círculos lentos con las yemas, sin deslizar sobre la piel: mueves el tejido, no la superficie.

    Manos: Yemas de índice, corazón y anular.

  2. 05Mandíbula · 45 s

    Del mentón a la oreja

    Coloca el índice por encima y el corazón por debajo del borde de la mandíbula, como una pinza suave, y desliza desde el centro del mentón hasta debajo de la oreja. Al llegar, suelta la presión y vuelve al inicio sin tocar la piel.

    Manos: Índice y corazón en pinza, o nudillos.

  3. 06Pómulos · 50 s

    Bajo el pómulo, hacia la oreja

    Busca el borde inferior del hueso del pómulo. Desde el lateral de la nariz, desliza siguiendo ese borde hasta delante de la oreja, con una presión que se nota pero no molesta. Al final de cada pasada, haz una pequeña pausa antes de volver.

    Manos: Yemas o el lateral del índice doblado.

  4. 07Ojos · 40 s

    Contorno de ojos con el anular

    La piel del contorno es muy fina, así que usa el anular, que es el dedo con menos fuerza. Desliza por el hueso bajo el ojo, desde el lagrimal hacia la sien, y termina con una presión suave y quieta en la sien. Sin tirar de la piel en ningún momento.

    Manos: Anular, casi sin presión.

  5. 08Entrecejo · 40 s

    Alisa el entrecejo

    Coloca un índice entre las cejas y desliza hacia arriba; cuando termina, empieza el otro. Después abre el gesto: desde el centro, por encima de las cejas, hacia las sienes. Es una zona donde se acumula mucha tensión, así que tómate tu tiempo.

    Manos: Índices.

Tonificación

Activas la frente y el rostro con pasadas y toques vivos.

  1. 09Frente · 45 s

    Frente: barridos ascendentes

    Apoya una mano plana sobre la frente, justo encima de las cejas, y deslízala hacia el nacimiento del pelo; antes de que termine, empieza la otra. Recorre la frente del centro hacia las sienes con un ritmo continuo, como olas.

    Manos: Palmas, alternando.

  2. 10Todo el rostro · 40 s

    Golpeteo de activación

    Con las yemas relajadas, da toques rápidos y ligeros sobre los pómulos, la línea de la mandíbula y la frente. Evita el contorno de ojos. Tiene que resultarte agradable, nunca molesto.

    Manos: Yemas de los cinco dedos, sueltas.

Cierre

Una pasada larga que une la frente con la clavícula.

  1. 11Rostro y cuello · 45 s

    Barrido final

    Para terminar, une todo el recorrido en una sola pasada: desde el centro de la frente hacia las sienes, bajando por delante de la oreja y por el lateral del cuello hasta la clavícula. Repite despacio y acaba con las manos quietas sobre el pecho, respirando.

    Manos: Manos enteras, planas.

Lo que conviene evitar

Errores frecuentes

  1. Empezar por la cara

    Si no abres antes el cuello y las clavículas, el masaje facial pierde su sentido de drenaje. Primero abajo, después arriba.

  2. Masajear la piel en seco

    Sin aceite o sérum la mano arrastra la piel en lugar de deslizar sobre ella. Basta con unas gotas.

  3. Apretar demasiado

    Más presión no es mejor. En el contorno de ojos y la parte delantera del cuello, la presión debe ser mínima.

  4. Ir con prisa

    Las pasadas rápidas activan, pero no relajan. En drenaje y liberación, despacio y con pausas.

  5. Cambiar de dirección a cada pasada

    Cada maniobra tiene un sentido. Al terminar una pasada, levanta la mano y vuelve al inicio sin tocar la piel.

  6. Tensar los hombros mientras masajeas

    Siéntate con la espalda apoyada y los codos cerca del cuerpo, o apóyalos en una mesa.

Portada del programa Método Sakura Trifásico de Izaskun Eldua

Del masaje al método

Esta sesión es la puerta. El método, el camino.

El Método Sakura Trifásico es el programa completo de yoga facial de Izaskun Eldua: drenaje, liberación de tensiones y tonificación, en vídeos paso a paso para practicar en casa entre 10 y 15 minutos al día.

Conoce el Método Sakura Trifásico →

Preguntas frecuentes

Automasaje facial, preguntas frecuentes

Con presión suave puedes hacerlo a diario. Si tu piel es sensible, empieza dos o tres veces por semana y observa cómo responde. Lo importante es que sea una rutina que puedas mantener.

Las dos opciones funcionan. Por la mañana ayuda a despejar la hinchazón del despertar; por la noche es un buen momento para soltar la tensión del día y aprovechar tu crema o sérum.

Conviene usar algo que deslice: un aceite vegetal que toleres, un sérum o una crema de masaje. Así las manos se mueven sobre la piel sin arrastrarla.

En esta rutina, el cuello se trabaja hacia abajo, hacia las clavículas, y la cara del centro hacia fuera, hacia las orejas y las sienes. Al terminar, una pasada final une la frente con el cuello.

Pregunta al profesional que te hizo el tratamiento cuándo puedes volver a masajear la zona. Mientras tanto, puedes trabajar el cuello y las clavículas con suavidad.

Muchas mujeres notan el rostro más relajado al terminar la sesión. Los cambios a más largo plazo dependen de cada persona, de su piel y de la constancia, por eso no hay un plazo que sirva para todas.

El orden y las direcciones son parecidos. En el automasaje usas tus manos; en el gua sha, una piedra plana que se apoya casi tumbada sobre la piel. Puedes alternar los dos.

El drenaje de cuello y mandíbula y una buena postura ayudan a que la zona se vea más descansada. Para trabajarla de forma específica, combínalo con ejercicios de yoga facial para el cuello.